martes, 18 de septiembre de 2012
Every breath you take
Esta canción me trae muy buenos recuerdos. Recuerdos del curso pasado, primero de bachillerato. Se me dibuja una sonrisa cada vez que nos recuerdo, a todos los de mi generación, ensayando y cantándola en el pabellón. Generación del 95.
Diferente.
El olor del mar le hace sentir bien. La brisa revuelve su pelo y algunos granos de arena juegan entre los dedos de sus pies, que siempre están suaves. Lleva sus gafas de sol sujetando su pelo, pero algunos mechones se escapan y bailan a su alrededor. Sus ojos se ponen verdosos con la luz del sol y su sonrisa es enorme, como de costumbre. Se tumba en la toalla con sus cascos de música y su móvil, para alejarse del mundo por un momento, y cierra los ojos.
Una chica más en la playa, como todas las demás. Pero no para él. Para él es especial, diferente. Es increíble la forma en que la mira. Como si nada mas existiera. Su mundo.
martes, 12 de junio de 2012
Aquel día.
Todavía me acuerdo como si fuera ayer. Cerré la ventana. Dicen que es bueno ventilar, pero hacía demasiado frío.
Cuando sonó la alarma y lo vi, mi corazón se puso a mil. Me ocurre muy a menudo. Olvido las fechas importantes, pero mi móvil está ahí siempre para recordármelas. Parece mentira que dependa de un aparato, pero así es.
Aún eran las cinco, pero no sabía qué ponerme, no había preparado la mochila y mi abrigo seguía en paradero desconocido. Los nervios me rodeaban hasta el punto de no dejarme pensar. En el colegio, en el gimnasio, en el autobús… Seguía intentando recordar los lugares en los que había estado el día anterior. “Los abrigos no tienen patas, no se pierden solos”, me había dicho mi madre. Lo cierto es que en mí es algo realmente habitual. Ya era la tercera cosa que me desaparecía en un mes. Soy un desastre.
Una caja de cereales vacía, no quedaban galletas. Zumo. Bueno al menos algo había. A la velocidad de la luz, fui capaz de engullir un vaso enorme de zumo de naranja y tomarme una magdalena, y nada más terminar me dirigí a la puerta, como si me fuera la vida en ello.
El metro no es tan rápido como parece. Eso dicen y yo ese día lo pude comprobar. Al llegar a mi destino, eché un rápido vistazo a mi alrededor. Las gafas. Se me habían olvidado, y no veo nada de lejos. Bueno no fue muy difícil verle, llevaba esa chaqueta roja que tanto me gusta, y por supuesto llevaba también esa enorme sonrisa que nunca pierde. Se acercó a mí, y yo a él.
Ahora todo es diferente, las cosas cambian. Las pocas veces que me ve por la calle casi nunca saluda, y si lo hace no se esfuerza en esbozar una mínima sonrisa. Es simplemente por quedar bien. Vivir en una ciudad grande tiene sus ventajas, él por su lado, yo por el mío. Es increíble ver cómo puede modificarse tu forma de ver a la misma persona en tan poco tiempo. Pasar de mariposas en la tripa a indiferencia. De unas mejillas sonrojadas y una pequeña sonrisita a evitar miradas con una expresión tan seria que no merece la mínima preocupación.
Pero así es, y habrá más gente. Unos defraudan y otros no. Y las reglas de este juego consisten en conseguir conservar a los que jamás lo harán.
lunes, 11 de junio de 2012
Un pie, luego otro.
Un pie, luego otro. Estos zapatos la están matando. Se los ha quitado durante un rato, pero no es de buena educación ir por ahí descalza. Canapés, vino, jamón. Sinceramente está harta de este tipo de vida. Si por ella fuera cogería un avión al Polo Norte. Se alejaría de la civilización durante un tiempo. Tiene que ser tan reconfortante esa sensación de saber que nadie te dirá qué debes hacer, poder decidir por ti misma. Levantarte por la mañana y ponerte unas deportivas y una camiseta con una mancha de tomate de la cena del día anterior. Nadie te va a mirar, ni a juzgar.
Pero esa no es su realidad, ella no puede hacer eso. Perfecta. Así le obligan a estar siempre. No vaya a ser que dé una mala imagen. Siempre dicen que el lugar donde naces y las circunstancias, condicionan tu vida. Eso es exactamente lo que le pasa a ella.
Un nuevo trabajo, mudarse de su humilde y cálido hogar. Siete baños. ¿Para qué? Si sólo son cuatro. Necesitar un abrazo y tener que recorrer la casa entera, de forma que por el camino se te quitan las ganas.
Un nuevo colegio, uniforme selecto, corbata perfecta y una chica normal. Pero sólo una. A veces es difícil no encajar. Su hermana lo ha hecho a la perfección, no se parecen en nada. El pelo, las uñas, pestañas con rímel. Y allí está ella. Todas las mañanas se lava la cara con jabón, al natural. Su cepillo de madera deja su pelo liso, y se lo recoge en una coleta cuando llueve. Ya no cogen el autobús, ahora les lleva el chófer. Las chicas saben fingir, en el fondo a casi nadie le cae bien pero son la nueva familia, la de la piscina en el jardín y tres interminables plantas. Hay que acercarse a ellas.
Papá y su nueva mujer son importantes, y ella lo sabe, pero no le gusta que eso haya condicionado su vida. Al fin y al cabo sólo le queda un año más y desaparecerá de allí. Su nueva situación económica permite que se vaya fuera a estudiar. Quizás a Inglaterra, o Estados Unidos. Eso es lo de menos, lo más lejos posible.
Una maleta y una bolsa. No lleva más. No sabe si volverá, quizás no. Un avión llamado libertad. Se acabaron las falsas sonrisas, los saludos de cortesía. A partir de ahora ella decide si va o no, si saluda o no. Por primera vez en mucho tiempo podrá ser ella misma.
Un pie, luego otro. No mires atrás, nadie te echará en falta.
jueves, 7 de junio de 2012
Memorial Fuencisla 2012 - La pequeña bailarina
Se retira el pelo de la cara. El viento siempre se lo revuelve, y queda hecho un ovillo, tan difícil de desenredar como los cables de su reproductor de música, ese que lleva siempre en la mano.
No hay día que no la veas sonreír, baila incluso en la parada del autobús y, con esa vocecita tan dulce, saluda al conductor, entra, y se sienta en la tercera fila, al lado de la ventana, como cada mañana.
El Principito siempre en su mochila, nunca se cansará de releerlo. ¡Guardan tantas sorpresas la rosa, el zorro y el pequeño principito!
En la cuarta parada, tras pasar el Ayuntamiento sube Pablo y se sienta a su lado. Él siempre ha estado loco por ella, pero la pequeña bailarina es tan inocente que no sabe darse cuenta. Aparta su mochila del lugar donde Pablo coloca sus pies, y él se lo agradece con una cálida sonrisa. Hablan del día anterior. No dejan ni un detalle.
Al llegar a la rotonda del parque, el autobús gira bruscamente y Pablo se abalanza y cae poco a poco sobre ella. Parece mentira que eso ocurra cada día y aún les siga haciendo tanta gracia.
Cerca del centro comercial, el autobús hace una parada, Pablo se levanta, le guiña un ojo y se baja. Es curioso ver que, de los dos, él pasa mucho menos tiempo en el autobús, y es que en realidad podría ir andando perfectamente, no tardaría mucho mas de diez minutos, pero prefiere compartir sus experiencias día a día con la pequeña bailarina. Ahora que se para a pensarlo, nunca le ha preguntado a su amigo dónde vive, y eso que se supone que lo sabe todo sobre él.
Tras un duro día, saluda al otro conductor, el que trabaja por las tardes. Nunca nadie se sienta en su sitio. Porque es su sitio. Ella no se enfadaría, pero la mayoría viajan cada día juntos y se conocen bien. Está deseando contarle a Pablo algo que les cambiará la semana. La verdad es que hacía tiempo que no se sentía tan bien. Además tiene hambre, y Pablo lo sabe, y siempre lo recuerda, así que al salir, antes de que llegue el autobús, corre hacia la tienda de gominolas del centro comercial y compra fresitas. Les encanta separar la parte verde de la rosa. Ella se come siempre la verde. Es su color favorito. Como la hierba, como una manzana, como las esmeraldas. Verde como la esperanza.
Se abre la puerta y entran el jardinero, el vendedor de pipas y justo detrás llega corriendo la cajera del supermercado. Pablo no está. No es que se haya despistado y esté mirando hacia otro lugar escuchando música y no haya visto el autobús. No. Es que Pablo no está.
Cada día la pequeña bailarina se sentaba al lado de la ventana y apartaba su mochila esperando que, tras ver al conductor presionar el botón para abrir la puerta, Pablo entrara y ocupara el sitio que había a su lado. Pero eran demasiados días, y al llegar a la rotonda, ya nadie caía poco a poco encima de ella. Preguntaba y preguntaba pero nadie sabía donde vivía Pablo. Era como un fantasma. Como si no hubiera existido. Pero ella se negaba. Coge un papel, comienza a escribir en su diario. Ahora es su único confidente.
Todas las noches sale a dar un paseo para evitar que los días se hagan interminables. Mira al cielo, sentada en la parada del autobús. Sola. No es muy tarde pero apenas hay gente por la calle. Seguramente estén todos sentados en un cómodo sillón en casa, viendo la televisión o cenando en familia. Hay muchas estrellas, son preciosas, pero ella prefiere observar la luna. Seguro que Pablo, esté donde esté, se habrá dado cuenta de lo bonita que está. Luna llena. Hace viento, pero no frío. No es tarde, pero debería volver. Debería, pero no quiere. Los autobuses pasan cada quince minutos. Sus zapatillas están desgastadas, y siempre lleva los mismos cordones. Uno verde y uno rosa, como las fresitas de gominola. Tiene sueño, se queda dormida durante un rato.
El último chicle, ya no quedan más. Es de manzana y fresa. La verdad es que a ella no le gustan demasiado pero Pablo siempre los compra. Una caja para cada uno. Se retira el pelo de la cara. El viento siempre se lo revuelve y queda hecho un ovillo, tan difícil de desenredar como los cables de su reproductor de música, ese que ya nunca lleva en la mano. No hay día que la veas sonreír y se mantiene quieta en la parada del autobús hasta que este llega. Se sienta en la tercera fila, al lado de la ventana y coloca su mochila en el asiento de al lado, ya que prefiere ir sola.
La dulce bailarina no entiende por qué Pablo no está. Y nunca lo entenderá. Dicen que los amigos van y vienen.
La pequeña bailarina ya no es tan pequeña. No ha pasado un solo día en el que no se haya preguntado por aquel niño del autobús. Ella siempre ha pensado que Pablo era como el Principito. Llegó y después se marchó. Quizás ese no era su lugar. Nunca se lo ha contado a nadie. ¿Para qué? A muchos les parecería una tontería sin importancia y la respuesta de casi todos probablemente sería algo así como: “Seguro que se mudó” o “Es posible que cambiara de autobús”.
Pero ella sabe que tendrá que vivir con la intriga, y seguir pasando cada tarde por la tienda de gominolas, comprar fresitas y tirar la parte rosa. Sí. Es que esa no es su parte. Su parte es la verde. Verde como la esperanza.
En la cuarta parada, tras pasar el Ayuntamiento sube Pablo y se sienta a su lado. Él siempre ha estado loco por ella, pero la pequeña bailarina es tan inocente que no sabe darse cuenta. Aparta su mochila del lugar donde Pablo coloca sus pies, y él se lo agradece con una cálida sonrisa. Hablan del día anterior. No dejan ni un detalle.
Al llegar a la rotonda del parque, el autobús gira bruscamente y Pablo se abalanza y cae poco a poco sobre ella. Parece mentira que eso ocurra cada día y aún les siga haciendo tanta gracia.
Cerca del centro comercial, el autobús hace una parada, Pablo se levanta, le guiña un ojo y se baja. Es curioso ver que, de los dos, él pasa mucho menos tiempo en el autobús, y es que en realidad podría ir andando perfectamente, no tardaría mucho mas de diez minutos, pero prefiere compartir sus experiencias día a día con la pequeña bailarina. Ahora que se para a pensarlo, nunca le ha preguntado a su amigo dónde vive, y eso que se supone que lo sabe todo sobre él.
Tras un duro día, saluda al otro conductor, el que trabaja por las tardes. Nunca nadie se sienta en su sitio. Porque es su sitio. Ella no se enfadaría, pero la mayoría viajan cada día juntos y se conocen bien. Está deseando contarle a Pablo algo que les cambiará la semana. La verdad es que hacía tiempo que no se sentía tan bien. Además tiene hambre, y Pablo lo sabe, y siempre lo recuerda, así que al salir, antes de que llegue el autobús, corre hacia la tienda de gominolas del centro comercial y compra fresitas. Les encanta separar la parte verde de la rosa. Ella se come siempre la verde. Es su color favorito. Como la hierba, como una manzana, como las esmeraldas. Verde como la esperanza.
Se abre la puerta y entran el jardinero, el vendedor de pipas y justo detrás llega corriendo la cajera del supermercado. Pablo no está. No es que se haya despistado y esté mirando hacia otro lugar escuchando música y no haya visto el autobús. No. Es que Pablo no está.
Cada día la pequeña bailarina se sentaba al lado de la ventana y apartaba su mochila esperando que, tras ver al conductor presionar el botón para abrir la puerta, Pablo entrara y ocupara el sitio que había a su lado. Pero eran demasiados días, y al llegar a la rotonda, ya nadie caía poco a poco encima de ella. Preguntaba y preguntaba pero nadie sabía donde vivía Pablo. Era como un fantasma. Como si no hubiera existido. Pero ella se negaba. Coge un papel, comienza a escribir en su diario. Ahora es su único confidente.
Todas las noches sale a dar un paseo para evitar que los días se hagan interminables. Mira al cielo, sentada en la parada del autobús. Sola. No es muy tarde pero apenas hay gente por la calle. Seguramente estén todos sentados en un cómodo sillón en casa, viendo la televisión o cenando en familia. Hay muchas estrellas, son preciosas, pero ella prefiere observar la luna. Seguro que Pablo, esté donde esté, se habrá dado cuenta de lo bonita que está. Luna llena. Hace viento, pero no frío. No es tarde, pero debería volver. Debería, pero no quiere. Los autobuses pasan cada quince minutos. Sus zapatillas están desgastadas, y siempre lleva los mismos cordones. Uno verde y uno rosa, como las fresitas de gominola. Tiene sueño, se queda dormida durante un rato.
El último chicle, ya no quedan más. Es de manzana y fresa. La verdad es que a ella no le gustan demasiado pero Pablo siempre los compra. Una caja para cada uno. Se retira el pelo de la cara. El viento siempre se lo revuelve y queda hecho un ovillo, tan difícil de desenredar como los cables de su reproductor de música, ese que ya nunca lleva en la mano. No hay día que la veas sonreír y se mantiene quieta en la parada del autobús hasta que este llega. Se sienta en la tercera fila, al lado de la ventana y coloca su mochila en el asiento de al lado, ya que prefiere ir sola.
La dulce bailarina no entiende por qué Pablo no está. Y nunca lo entenderá. Dicen que los amigos van y vienen.
La pequeña bailarina ya no es tan pequeña. No ha pasado un solo día en el que no se haya preguntado por aquel niño del autobús. Ella siempre ha pensado que Pablo era como el Principito. Llegó y después se marchó. Quizás ese no era su lugar. Nunca se lo ha contado a nadie. ¿Para qué? A muchos les parecería una tontería sin importancia y la respuesta de casi todos probablemente sería algo así como: “Seguro que se mudó” o “Es posible que cambiara de autobús”.
Pero ella sabe que tendrá que vivir con la intriga, y seguir pasando cada tarde por la tienda de gominolas, comprar fresitas y tirar la parte rosa. Sí. Es que esa no es su parte. Su parte es la verde. Verde como la esperanza.
domingo, 27 de mayo de 2012
Gente.
El mundo está lleno de gente. De todos los países, de todas las razas, creencias, formas de ser. Buenas, malas, tolerantes, intolerantes. Nunca se llega a conocer a mucha de esa gente, pero hay personas, que sea por lo que sea, en el lugar que sea, y en un momento de tu vida concreto, marcan tu vida. Pueden marcarla positiva o negativamente. Esos que la marcan de forma positiva, esos, son los que merecen la pena.
Familiares, amigos, simplemente conocidos con los que compartes cosas. Yo soy de esas personas a las que les gusta capturar pequeños momentos, y así formar los mejores recuerdos. Como si de un álbum se tratase.
Y mi principal propósito, es no guardar en ese álbum ningún recuerdo que me quite la sonrisa de la cara, esa sonrisa, que excepto en los peores momentos, no suelo perder.
Familiares, amigos, simplemente conocidos con los que compartes cosas. Yo soy de esas personas a las que les gusta capturar pequeños momentos, y así formar los mejores recuerdos. Como si de un álbum se tratase.
Y mi principal propósito, es no guardar en ese álbum ningún recuerdo que me quite la sonrisa de la cara, esa sonrisa, que excepto en los peores momentos, no suelo perder.
domingo, 20 de mayo de 2012
No a los agobios y al estrés.
Estrés: Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos.
Pues eso, que hay veces que nos agobiamos, que parece que el mundo se acaba, que no podemos más.
Exageraciones. Siempre acabo pensando eso. Que ya tendré tiempo de agobiarme cuando tenga cien mil responsabilidades, que si las facturas, la hipoteca... pero no, ahora es momento de disfrutar de la vida. Hay tiempo para todo, para pasárselo bien, para estudiar, para estresarse un poquito, pero sin pasarse.
Bueno además ya llega el verano, esa época en la que planeas hacer muchísimas cosas, que empieza a finales de junio y cuando te quieres dar cuenta ya estás otra vez sentado en tu silla de clase a mediados de septiembre. ¿Qué cambia? Un curso más, gente diferente en clase, pero al fin y al cabo es todo igual.
Por eso hay que saber marcar la diferencia, la solución no es estar metido en casa, sin dormir bien, temiendo a ese folio con 5 o 10 preguntas que parece que un día te arruina la vida y otro día te hace feliz.
Que no digo yo que no sea importante, lo es, pero bueno, mi opinión es... Carpe Diem.
lunes, 7 de mayo de 2012
The Heart Asks Pleasure First
Vale, vuelve la pesada del piano. Es una obsesión que tengo, si me das un piano me puedo tirar horas tocando y no me canso. Y bueno, por eso quería compartir esta canción que me encanta, es del gran Michael Nyman y de una de mis películas favoritas, "El piano".
Espero que os guste, a mi me tranquiliza mucho y me hace sentir segura, quizás es simplemente mi sensación, no sé.
Espero que os guste, a mi me tranquiliza mucho y me hace sentir segura, quizás es simplemente mi sensación, no sé.
sábado, 31 de marzo de 2012
El miedo
No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo y permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.
viernes, 30 de marzo de 2012
Love you no more
You don’t get dressed up for me no more
Don’t do your make up for me no more
Don’t clean the place up for me no more
We sleep and wake up
Make love no more
No late night movies with me no more
Play fighting jacuzzis with me no more
Don’t shake your booty for me no more
Look what you done to me
Can’t speak no more
Yeah, girl
I just wanna be a better man
I’m far from an angel or reverend
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
No dirty dancing ‘tween us no more
And no romancing ‘tween us no more
There’s no affection ‘tween us no more
There’s no direction where do i go
They wanna see us let go but i’m sure you know
That i will never walk out that door
And i’m sure you know
That i will be there to fight for you and will look out for you
Even though you were letting go
You will always be my only
No i’ll never leave you loney
You’re my friend, you’re my homie
I’m coming home-y
I just wanna be a better man
I’m far from an angel or reverend
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Wanna let you know that i’m like your shadow
And no matter where you go my heart will follow
Even though you’ve seen a lot, heard a lot
One thing’s for sure is we’re all we’ve got
Hope to ease the pain by telling you just one thing
That i’ll always love you
I just wanna be a better man
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Don’t do your make up for me no more
Don’t clean the place up for me no more
We sleep and wake up
Make love no more
No late night movies with me no more
Play fighting jacuzzis with me no more
Don’t shake your booty for me no more
Look what you done to me
Can’t speak no more
Yeah, girl
I just wanna be a better man
I’m far from an angel or reverend
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
No dirty dancing ‘tween us no more
And no romancing ‘tween us no more
There’s no affection ‘tween us no more
There’s no direction where do i go
They wanna see us let go but i’m sure you know
That i will never walk out that door
And i’m sure you know
That i will be there to fight for you and will look out for you
Even though you were letting go
You will always be my only
No i’ll never leave you loney
You’re my friend, you’re my homie
I’m coming home-y
I just wanna be a better man
I’m far from an angel or reverend
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Wanna let you know that i’m like your shadow
And no matter where you go my heart will follow
Even though you’ve seen a lot, heard a lot
One thing’s for sure is we’re all we’ve got
Hope to ease the pain by telling you just one thing
That i’ll always love you
I just wanna be a better man
The streets tryna make a brother sell again
But i just wanna hold hands with you again
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
Why why would you think i don’t love you no more
No more no more no more no more
domingo, 25 de marzo de 2012
Paulo Coelho
La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.
Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.
Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
Escoger un camino significaba abandonar otros.
Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.
Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.
Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
Escoger un camino significaba abandonar otros.
sábado, 24 de marzo de 2012
Una mala semana.
Te sientas en una silla, te pones a pensar y te das cuenta de todo lo que te ha pasado en una semana. Quizás la peor semana desde hacía mucho tiempo. Pero dicen que todo se supera, que todo se olvida y que algún día de estos dejaré de pensar que todo me va a salir mal. Mientras tanto intento pensar en otra cosa, supongo que no afrontarse a las cosas muchas veces es la salida fácil. Pero a mi no me está saliendo mal del todo.
Supongo que tener gente a mi alrededor que me quiere y que me anima muchísimo también ayuda. Bueno supongo no, lo sé. Curiosamente no soy como esas chicas de las series de televisión, que se sentarían en el sofá a ver comedias románticas con un gran tarro de helado de chocolate. ¿Para qué?
Es mejor salir, pasárselo bien y poco a poco ir despojándose de los recuerdos que hagan daño, nunca de los buenos.
Así que bueno, seguiré aquí sentada, pensando. Que pensar siempre ha estado bien.
Supongo que tener gente a mi alrededor que me quiere y que me anima muchísimo también ayuda. Bueno supongo no, lo sé. Curiosamente no soy como esas chicas de las series de televisión, que se sentarían en el sofá a ver comedias románticas con un gran tarro de helado de chocolate. ¿Para qué?
Es mejor salir, pasárselo bien y poco a poco ir despojándose de los recuerdos que hagan daño, nunca de los buenos.
Así que bueno, seguiré aquí sentada, pensando. Que pensar siempre ha estado bien.
lunes, 27 de febrero de 2012
No al pesimismo
Porque a veces uno está cansado de todo, y sólo necesita relajarse.
Llegas a casa, con la típica frase de "Todo me pasa a mi". Y muchas de las veces no te das cuenta de que es tan sólo un mal día, que cuando duermas esa noche y te levantes al día siguiente, lo mas probable es que todo haya mejorado.
Pero no, no piensas eso. La rabia te consume, te dejas llevar por los resultados del cansancio y el pesimismo, y a todos nos pasa.
En esos momentos es en los que cada uno de nosotros tenemos algo (y todos lo tenemos) que hace que nos olvidemos de todo lo demás y nos centremos en nosotros mismos. Puede ser una canción, un deporte, un libro...pero siempre hay algo.
Bien, pues eso que todos tenemos y que nos ayuda en nuestros malos días o en nuestros momentos de estrés, es en mi caso, el piano.
Sí, ese instrumento de cuerda, con teclas, al que muchos nunca hacen caso, que a otros les parece algo arcaico y que otros ignoran por completo.
Ese sillón negro, blandito. Cuando me siento y poso mis dedos sobre las teclas, mis problemas se esfuman y sólo estamos él y yo.
lunes, 13 de febrero de 2012
Esencial
Ese libro que siempre tengo en mi mesita de noche, que nunca me canso de releer, revisar...siempre queda algún mensaje oculto, algo que me hace reflexionar y darme cuenta que es uno de los mejores libros que he leído, de esos que le recomendaría a todo el mundo.
Recuerdo que cuando era pequeña, pongamos que tenía unos 8 años, intenté leerlo pero supongo que no lo entendí y sólo se me ocurrió decir ese típico...."¡Qué rollo!".
Y no, no me da vergüenza decir que lloré con él, y no es ese típico libro especialmente triste, pero no sé, digamos que me llegó.
El Principito es "esencial".
“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”“Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”
“Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
“Pero nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.”
“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”
“Es una cuestión de disciplina, - me decía más tarde el Principito -. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.”
“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”
“Es tan misterioso el país de las lágrimas…”
“No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
“Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”.
“Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
“Bebo para olvidar que soy un borracho”
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”
“Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo”
“Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio.”
“No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”
“Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.”
“Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.”
“Sólo se conocen bien las cosas que se domestican”
“No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.
“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
“Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”
“-¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y de qué te sirve ser rico?
-Me sirve para comprar más estrellas.”
“Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria”
“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”
“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso”
“Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”
Recuerdo que cuando era pequeña, pongamos que tenía unos 8 años, intenté leerlo pero supongo que no lo entendí y sólo se me ocurrió decir ese típico...."¡Qué rollo!".
Y no, no me da vergüenza decir que lloré con él, y no es ese típico libro especialmente triste, pero no sé, digamos que me llegó.
El Principito es "esencial".
“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.)”
“Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
“Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
“Pero nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.”
“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”
“Es una cuestión de disciplina, - me decía más tarde el Principito -. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.”
“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!.”
“Es tan misterioso el país de las lágrimas…”
“No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
“Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”.
“Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
“Bebo para olvidar que soy un borracho”
“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”
“Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo”
“Los hombres ocupan muy poco lugar sobre la Tierra… Las personas mayores no les creerán, seguramente, pues siempre se imaginan que ocupan mucho sitio.”
“No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”
“Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.”
“Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.”
“Sólo se conocen bien las cosas que se domestican”
“No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.
“Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
“Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse) te alegrarás de haberme conocido”
“-¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y de qué te sirve ser rico?
-Me sirve para comprar más estrellas.”
“Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria”
“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya”
“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso”
“Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”
Ahí lo dejo
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