Llegas a casa, con la típica frase de "Todo me pasa a mi". Y muchas de las veces no te das cuenta de que es tan sólo un mal día, que cuando duermas esa noche y te levantes al día siguiente, lo mas probable es que todo haya mejorado.
Pero no, no piensas eso. La rabia te consume, te dejas llevar por los resultados del cansancio y el pesimismo, y a todos nos pasa.
En esos momentos es en los que cada uno de nosotros tenemos algo (y todos lo tenemos) que hace que nos olvidemos de todo lo demás y nos centremos en nosotros mismos. Puede ser una canción, un deporte, un libro...pero siempre hay algo.
Bien, pues eso que todos tenemos y que nos ayuda en nuestros malos días o en nuestros momentos de estrés, es en mi caso, el piano.
Sí, ese instrumento de cuerda, con teclas, al que muchos nunca hacen caso, que a otros les parece algo arcaico y que otros ignoran por completo.
Ese sillón negro, blandito. Cuando me siento y poso mis dedos sobre las teclas, mis problemas se esfuman y sólo estamos él y yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario